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Las peripecias de un “lonchero”

Charlotte - Local

lasperipeciasde Tratando de sobrevivir. La mala economía y la ordenanza local han dificultado la permanencia de los dueños de loncheras. Foto. PATRICIA ORTIZCharlotte.- Eran las 10 de la mañana de un jueves, cuando la Taquería El Tri, abrió sus ventanas para empezar a atender a los comensales. Algunos son clientes antiguos y otros llegan para hacer sus compras en el supermercado Compare Foods de North Tryon, donde se encuentra estacionada esta “lonchera”.

Manuel Gaucin, el dueño, es un mexicano duranguense de 33 años, que ingresó al negocio de la venta ambulante hace más de un quinquenio (cinco años).

Cuando Gaucin llegó a Estados Unidos en 1996, trabajó en los campos de Colorado, hasta que se mudó a Charlotte tres años después, siendo ya ciudadano naturalizado.

Durante varios años trabajó en un hotel de mesero y luego consiguió un segundo empleo de cocinero en un restaurante. Dice, que trabajó duro para mantener a su esposa y sus tres hijas y pudo ahorrar para comprar su primera “lonchera”.

“Este negocio me encanta, es lo que me gusta hacer. Pero nadie sabe por lo que he pasado para estar aquí”, comentó el mexicano.

Tacos al pastor, de carnitas, de pollo, chorizo y otras variedades, son preparados al momento y en presencia del cliente, que puede ver a través del ventanal como se cocinan la carne y los vegetales en la plancha caliente.

“Este tipo de comida solo se puede conseguir en una lonchera, todo es fresco”, apuntó.

Para Gaucin, la mejor venta es en las noches, cuando la gente regresa de sus trabajos y los fines de semana, cuando aprovecha para poner la televisión por cable que tiene instalada para ver partidos de fútbol o boxeo, a fin de atraer más clientes.

Sin embargo, debido a la ordenanza local que rige desde hace tres años, solo puede mantener abierto su negocio hasta las 9 de la noche.

Gaucin fue uno de tantos “loncheros” afectado por las restricciones de la medida, que recientemente fue retomada por el Concejo Municipal para ser revisada.

Gaucin cuenta que dejó sus dos empleos, se endeudó y usó todos sus ahorros para comprar su primera “lonchera” en 2004, que le costó 18 mil dólares.

Dice, que su cuñado Rosendo Medina, el primero en tener uno de estos “carros” en el corredor de North Tryon hace más de una década, le enseñó del negocio.

“Comencé de cero, y poco a poco le fui cogiendo el colmillo a la comida y a la venta”.

Durante dos años, cuando la Ciudad aún no aplicaba los reglamentos, Gaucin estuvo ubicado en un buen punto sobre esta vía, donde ganó buena clientela, que aún lo busca. Pero cuando comenzó la batalla por la ordenanza, Gaucin que para entonces ya tenía dos “loncheras”, decidió asociarse con dos cuñados para comprar un restaurante.

Pero éste “nunca pegó” y la ordenanza entró en vigor, desplazando a la mayoría de “loncheros” a zonas poco comerciales, que los obligó a salir del mercado.

“Sin una entrada fija, con deudas y el negocio del restaurante caído, estábamos batallando mucho para sobrevivir”, apuntó.

En 2009, Gaucin logró ubicarse en los predios del supermercado con una de sus “loncheras”, pero por un error de la Ciudad, cuatro meses después fue sacado de allí. Como no hallaba trabajo Gaucin tuvo que irse con sus dos “carros de tacos” para Mississippi. “Anduve por varios pueblos, pero también me fue mal”.

Gaucin regresó a Charlotte en el verano de 2010 y consiguió trabajo en un restaurante.

A comienzos de este año, cuando se reabrió el caso de las “loncheras” con ayuda de Héctor Vaca de Action NC, Gaucin aprovechó para exponer su situación y hace apenas unas semanas logró reabrir su negocio.

“Por ese error estuve casi dos años fuera y perdí bastante dinero. He llorado mucho, pero poco a poco me estoy recuperando”, concluyó este chef que espera que su restaurante ambulante de nuevo florezca.

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